La Asociación de Energías Renovables de Andalucía (CLANER) celebró este miércoles, 27 de mayo, en Granada la segunda edición de sus Premios Horizonte Sostenible, que reconocen y visibilizan el esfuerzo de quienes lideran la transición energética en Andalucía.
El proyecto Caparacena 400 de IGNIS se alzó con el galardón en la categoría Verde Andaluz, dirigido a empresas con un compromiso especial con la sostenibilidad ambiental, la protección de la biodiversidad y la responsabilidad social corporativa. El jurado valoró «la originalidad y los esfuerzos para la implementación de medidas de integración en el entorno natural y en el territorio».
En el acto de entrega estuvo el director de IGNIS en la Zona Sur, Antonio Morales, quien incide en que la compañía «tiene un modo de funcionar, un modo de hacer, un modo de ser, que es, sin duda, el modo de funcionar, de hacer y de ser de las personas que la integran, y que termina impregnando cada una de sus decisiones, cada uno de sus proyectos, cada uno de sus retos». «Nuestra filosofía es apostar siempre por ir un paso más allá en el compromiso con el medio ambiente», añade el técnico medioambiental Fernando Franco.
Como continuación a la entrega de premios, CLANER organiza este jueves, 28 de mayo, unas jornadas sectoriales en las que, entre otras cuestiones, se abordarán la regulación y el futuro del sector en Andalucía. En una de las mesas, el responsable de Medio Ambiente en la Zona Sur de IGNIS, Bruno Suárez de Tangil, detallará el trabajo realizado en Caparacena.
Antes de participar en el encuentro, el propio Suárez de Tangil subraya que «desde IGNIS entendimos que el objetivo medioambiental más importante debía ser conectar y desarrollar los escasísimos espacios naturales aislados presentes en el territorio, para que actuaran como refugio de biodiversidad». «Ejecutamos diferentes actuaciones de conservación y promoción de flora y fauna, obteniendo impactos beneficiosos sobre aspectos tan cruciales para el medio ambiente como la conectividad ecológica, la integración paisajística y la conservación y naturalización de espacios degradados por la actividad agrícola», asevera.
El proyecto Caparacena 400 constituye una de las iniciativas de energía renovable más relevantes de Andalucía. Ubicado en los municipios de Pinos Puente y Atarfe, en plena campiña olivarera granadina, está formado por tres plantas fotovoltaicas ya en servicio —Coracha Solar, Alambor Solar y Cimera Solar—, además de las infraestructuras de evacuación necesarias hasta su conexión con la red de transporte en el nudo de Red Eléctrica de España (REE) Caparacena 400 kV. En conjunto, el proyecto alcanza una potencia total de 150 MW y refuerza el desarrollo de un modelo energético basado en fuentes limpias y sostenibles.
La electricidad que producen los paneles solares se recoge en primera instancia por los inversores y centros de transformación en cada planta y se transporta hasta la subestación eléctrica (SET) Búcor a través de líneas subterráneas. Allí, un transformador eleva la tensión de la energía de 30 kV a 400 kV para que pueda transportarse de forma más eficiente a través de la línea aérea de alta tensión de 2,1 kilómetros hasta la subestación Promotores Caparacena. Finalmente, esa infraestructura conecta con la red de transporte en el nudo Caparacena 400 kV, permitiendo distribuir la energía renovable generada por las plantas solares al sistema eléctrico nacional.
La ubicación del proyecto fue seleccionada estratégicamente por sus condiciones favorables para la implantación de energías renovables: elevada insolación, topografía adecuada, proximidad a infraestructuras eléctricas de alta capacidad y un entorno fuertemente transformado por la agricultura intensiva. En un área en la que predominan los cultivos de olivar y donde el paisaje natural había sufrido una importante fragmentación ecológica, Caparacena 400 compatibiliza la producción energética con la restauración ambiental y la mejora de la biodiversidad local.
Asimismo, IGNIS ha querido integrar las oficinas del edificio de operación y mantenimiento en el entorno mediante la rehabilitación y modernización del histórico Cortijo de Búcor, garantizando así su continuidad y minimizando el impacto constructivo sobre el territorio.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su apuesta por la conservación de los ecosistemas y la fauna autóctona. Desde las primeras fases de desarrollo, IGNIS ha aplicado criterios de sostenibilidad basados en la protección de la biodiversidad y en el principio de «ninguna pérdida neta» («no net loss«), descartando las oportunidades de desarrollo incompatibles con los valores ambientales de la zona.
Entre otras medidas, el proyecto ha conservado veintidós teselas de vegetación natural dentro de las propias plantas fotovoltaicas, que actúan como refugios ecológicos y favorecen la conectividad entre hábitats en un entorno fuertemente transformado por la agricultura intensiva.
También se ha llevado a cabo la restauración y ampliación de un seto natural inventariado por la Junta de Andalucía junto a la carretera N-432a, mediante la eliminación de especies invasoras, labores de mantenimiento y nuevas plantaciones de vegetación autóctona. A ello se suma la naturalización de espacios degradados como el Barranco Hondo y el Arroyo de las Piletas, donde se han ejecutado actuaciones para frenar la erosión, recuperar la vegetación y restaurar corredores ecológicos.
En esta línea, IGNIS ha mantenido y renaturalizado superficies de olivar y pastizal dentro de las instalaciones, creando corredores verdes que favorecen el desplazamiento de la fauna y reducen la fragmentación del paisaje. En total, se han plantado más de 1.000 encinas y cerca de un millar de arbustos mediterráneos, incluyendo especies aromáticas y vegetación propia de zonas húmedas, con el objetivo de mejorar la biodiversidad y facilitar la integración paisajística de las plantas solares en el entorno de la campiña granadina.
Aparte de las iniciativas para preservar la flora autóctona, desde IGNIS se han adoptado medidas para facilitar la colonización de fauna de diferentes especies tras el período de obras, así como para proporcionar un hábitat adaptado donde convivir con los módulos fotovoltaicos. Destaca la instalación de 122 cajas nido para aves paseriformes, 24 cajas para mochuelos y otras 24 para rapaces, además de refugios para murciélagos, hoteles para insectos polinizadores, posaderos para aves rapaces, bebederos y charcas destinadas a favorecer la reproducción de anfibios. También se han creado majanos y refugios de piedra y madera para pequeños mamíferos, reptiles y aves, reforzando así la cadena trófica natural del entorno.
El resultado de estas actuaciones se hace patente con la constatación por parte del equipo de operación y mantenimiento de IGNIS de la presencia habitual en las plantas de especies de alto valor ecológico. Entre ellas se encuentran el águila perdicera, el búho real, el cernícalo vulgar o el tejón europeo.
Con este enfoque integral, Caparacena 400 se consolida como un ejemplo de convivencia entre desarrollo energético y protección ambiental. El proyecto demuestra que las energías renovables pueden convertirse en una oportunidad para regenerar espacios rurales, mejorar la biodiversidad y restaurar ecosistemas en territorios tradicionalmente transformados por la actividad agrícola intensiva.